Cognitive Health

Televisión, ordenador y cerebro que envejece: lo que haces ante una pantalla puede importar

Treeny Team
October 7, 2026
Cognitive Health

La mayoría pasamos parte de cada día delante de una pantalla. Para muchas personas de más de 50 años, el programa de la noche es un pequeño placer, y el ordenador o la tableta sirven para mantener el contacto con los demás, pagar facturas y buscar información. A menudo nos dicen que reduzcamos el tiempo de pantalla, pero bajo la palabra «pantallas» caben actividades muy distintas.

Un nuevo estudio sugiere que quizá merezca la pena plantearse otra pregunta: no solo cuánto tiempo miramos una pantalla, sino qué hacemos mientras tanto.

Qué hicieron los investigadores

El estudio se publicó a finales de septiembre en la revista npj Digital Medicine, a cargo de un equipo liderado por Zhong y sus colegas. Se basó en datos de casi 9.000 personas mayores procedentes de cuatro grandes estudios sobre el envejecimiento, en Europa y en Estados Unidos. La edad media de los grupos iba desde el final de los sesenta hasta mediados de los setenta.

Los participantes habían indicado cuánta televisión veían y cuánto usaban el ordenador, y habían hecho pruebas de capacidades de razonamiento, entre ellas de memoria y la de nombrar el mayor número posible de animales en poco tiempo. Los investigadores compararon ambos hábitos con esos resultados. También emplearon un método genético que examina variantes heredadas asociadas a un hábito, una forma de acercarse un poco más a la cuestión de la causa.

Qué encontraron

En estos grupos, ver más televisión se asociaba con puntuaciones globales de razonamiento más bajas. El uso del ordenador iba en sentido contrario: quienes lo usaban obtenían, en promedio, mejores puntuaciones globales. Los mejores resultados aparecían con cantidades moderadas. En tres de los cuatro grupos, la asociación más fuerte se daba con dos o tres horas de ordenador al día, y en el cuarto, con una hora o menos.

La parte genética del análisis apuntó a una posible pista en el cerebro. El tiempo de televisión predicho genéticamente se relacionaba con una ínsula izquierda más pequeña, una región del cerebro vinculada a la atención y a la percepción del propio cuerpo. Esa diferencia explicaba, según las estimaciones, un 14,8 % de la asociación entre televisión y puntuaciones de razonamiento, lo que significa que la mayor parte de la asociación quedaba sin explicar.

También llama la atención lo habitual que es la televisión. Según el grupo, entre un 40 y un 49 % de las personas la veían cuatro horas o más al día, mientras que entre un 30 y un 40 % no usaba el ordenador en absoluto.

Lo que esto significa y lo que no

Se trata de una asociación, y hay que leerla como tal. Las personas que ven mucha televisión pueden diferir de las demás en muchos aspectos que el estudio no pudo recoger del todo, como la salud, la energía, el estado de ánimo, los ingresos o la frecuencia con la que salen de casa. También es posible que las personas cuyo pensamiento ya está cambiando se inclinen más hacia el sofá y menos hacia el teclado, y no al revés.

El método genético está pensado para reducir este tipo de dudas, pero no las elimina. El estudio no puede decir que la televisión dañe el cerebro ni que sentarse ante un ordenador lo proteja.

Los límites, con sinceridad

Los propios autores señalan varias limitaciones. Los cuestionarios registraban cuánto tiempo se usaba el ordenador, pero no para qué: una hora de banca en línea, una videollamada con un nieto y una hora de desplazarse por las redes cuentan igual. El uso del teléfono móvil no se midió de forma comparable entre los grupos. Los datos genéticos procedían sobre todo de personas de ascendencia europea, por lo que los resultados podrían no aplicarse por igual a todo el mundo. Y el análisis no pudo recoger bien los patrones que no consisten en una simple subida o bajada.

Una forma amable de aprovecharlo

Nada de esto es motivo para sentirte culpable por un programa que disfrutas. La televisión puede dar risas, compañía y temas de conversación. Lo que el estudio propone, sobre todo, es echar una mirada sencilla y curiosa al equilibrio de tu día.

A algunas personas les resulta útil elegir los programas a propósito en lugar de dejar que uno enlace con otro, levantarse y moverse un poco al terminar cada uno, o comentar con alguien lo que han visto. Otras prefieren dedicar parte del tiempo que habrían pasado ante la televisión a algo que les exija un poco más, como escribir una carta, hacer un crucigrama, hacer una videollamada con la familia o aprender algo nuevo en el ordenador. Son ideas para probar, no conclusiones del estudio.

Un hábito pequeño y constante

Treeny parte de la idea de que el tiempo activo ante una pantalla puede ser algo que tú eliges y disfrutas. Los ejercicios diarios son cortos, y Flo, el coach de la aplicación, los adapta a cómo te encuentras cada día. Es una forma suave de usar de manera activa unos minutos de pantalla. No es un tratamiento ni sustituye nada de lo que se describe en este artículo.

Una nota sobre cómo leer este artículo

Este artículo describe investigaciones y no es un consejo médico. El estudio comentado muestra asociaciones y no puede demostrar que la televisión provoque peores resultados de razonamiento ni que el uso del ordenador los proteja. Si te preocupan tu memoria o tu razonamiento, habla con tu médico, que conoce tu situación como no puede hacerlo ningún artículo.

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